12 de septiembre de 2018

El riesgo es parte del éxito

 

Shanahan quería a Cousins. Eso es un hecho.

En algún momento de la offseason, John Lynch comentó que el trade que trajo a Garoppollo no fue del todo celebrada  por Shanahan porque cerraba las puertas a la llegada de Kirk Cousins, jugador al que prácticamente formó. ¿Y por qué no? Era un jugador con potencial, que sabía el esquema de Shanahan y había dinero para hacer de San Francisco una franquicia atractiva para el Quarterback. Incluso poco después de la llegada de Jimmy a la bahía, Shanahan no dejaba de pensar en su capricho. Hoy, en el equipo, tiene a Alfred Morris, Pierre Garcon e incluso varios elementos de su staff son gente con la que estuvo trabajando en diferentes franquicias: Robert Saleh estuvo con él en el staff de Houston, y también en ese tiempo, DeMeco Ryans como jugador; Jon Embree, su coach asistente y Tight End coach trabajó con él en Washington; y Rich Scangarello estuvo con él en el staff de Atlanta. También está el caso de Bobby Turner que lo ha acompañado a lo largo de su carrera como lo hizo con su padre. Ante la crisis de Running Backs en esta temporada, trajo a Alfred Morris, jugador que a quien también ayudó a formar en su tiempo en Washington. ¿Se nota acaso una tendencia?

El trabajo de Head Coach es muy complicado. Para nosotros, los "coaches de sillón", es parte de nuestra rutina al ver los partidos, el congratularnos y quejarnos de las acciones nuestors equipos durante un partido. Encontramos fallas, pensando en lo que podríamos haber hecho diferente, a veces hasta convencidos de que lo en verdad lo haríamos mejor. Obvio reconocemos que no es lo mismo estar presentes en el emparrillado que gritar y criticar a la televisión a aquellos que tienen el trabajo que muchos (siendo sinceros) desearíamos.

Jamás pondría en entredicho la capacidad de Kyle Shanahan.  El trabajar junto a su padre quien fue parte fundamental para la victoria de Super Bowl de equipos tanto como coordinador (con San Francisco) como Head Coach (Con Denver) le ha permitido desarrollarse como estudioso del deporte y un genio en el armado de esquemas ofensivos.

Desafortunadamente, dentro de las habilidades de un buen coach, no basta solamente el tener un esquema estructurado y pasar horas estudiando videos. Existen muchas cuestiones intangibles (que en estos tiempos llaman las "soft skills") que pueden generar un cambio radical en un equipo a través de actitudes hacia ciertas variables, entre ellos, la adversidad.

Kyle Shanahan ha mostrado una actitud cuestionable, la cual ya hemos comentado en otros posts, respecto a cómo elegir a su gente. La confianza es importante pero también necesitamos considerar la posibilidad de tomar riesgos para llegar al objetivo principal que es el campeonato. Es comprensible que le gusta trabajar con gente a su modo, que se mantenga acorde a su estilo. Esto, desde un punto de vista particular, no debería ser un problema, excepto cuando el perfil de la gente con la que le gusta trabajar pueden entorpecer, o incluso, limitar totalmente las expectativas del equipo.

 

Durante la pasada gestión de Agentes Libres, con un amplio espacio en el Salary Cap y la oferta de un futuro importante para el equipo, hubo jugadores que bien pudieron formar parte del equipo pero a los cuales no hubo un acercamiento suficientemente agresivo para que llegaran al equipo. Hablamos de agentes libres como Allen Robinson y Jarvis Landry por los que no se hizo un mayor esfuerzo por conseguir, y eso solo hablando acerca de los WRs, posición donde nuestro actual personal ha mostrado cosas interesantes pero no ha sido trascendental y mucho menos después de la exhibición ante los Vikings.

Sabemos que Shanahan  ha hecho gran trabajo con jugadores que en otras franquicias quizás serían irrelevantes. En tal caso, recordamos a Alfred Morris y Kirk Cousins con Washington, Matt Schaub con Texans, Taylor Gabriel con Atlanta e incluso Brian Hoyer en el breve periodo que estuvo con Cleveland (Otro caso al punto que tratamos en este escrito). También ha trabajado con jugadores de élite como Andre Johnson y Julio Jones. Pero si algo ha mostrado también es poca cooperación cuando tiene que trabajar con jugadores que puedan generarle conflicto. Esto finalmente le costaría el trabajo en Cleveland cuando decidió renunciar antes que tener a Johnny Manziel como su QB titular.

Ahora que es Head Coach y la decisión del personal que formará parte de su staff es en gran parte tomada por él (Obvio apoyado por Lynch), pareciera que vive en una tendencia hacia la "zona de confort". Y no digo que sea mediocre o que no esté tomando su trabajo en serio, está más bien dirigido a que el perfil de jugadores que ha estado utilizando o buscando no es necesariamente uno que busque riesgos. No es temor lo que tiene. Es desconfianza. Incluso se puede decir que arriesgaría mucho por conseguir al jugador que quiere en su esquema por encima de su habilidad atlética. Esto no está del todo bien.



Las comparaciones son odiosas pero no existe un solo coach exitoso que no haya tenido que lidiar con jugadores que han tenido actitudes de divas o que vienen a romper esquemas. Limitándonos a nuestra propia historia, Bill Walsh tuvo en sus filas a jugadores como Fred Dean, "Hacksaw" Reynolds y al propio Charles Haley quienes fueron fundamentales en el desarrollo de la dinastía a pesar de su personalidad (y en caso de Haley, problemas realmente serios).

Incluso Seifert que tuvo que lidiar con la controversia de QBs más interesante de la historia. Lograr mantener a Young detrás de Montana por casi cuatro temporadas (con mucha ayuda de Mike Holmgren) mientras sus mejores años pasaban o el riesgo de traer a Deion Sanders al equipo para por fin vencer a los Cowboys, incluso ante la posible molestia de Jerry Rice.

Esos son "conflictos" que han sido determinantes en la historia de la franquicia. Implica traer a jugadores que pueden hacer la jugada grande, que pueden cambiar la mentalidad del equipo y que en un mometno determinado cambian el rumbo del partido. El partido contra Minessota nos demostró que tenemos un potencial interesante pero la ejecución falla. Hay una buena disciplina pero es necesario tener una habilidad extra para hacer algunas jugadas. De ese tipo de jugadas que no se pueden aprender por mucho coacheo que uno reciba. De esas jugadas que los jugadores élites logran. Pocas veces, los jugadores que hacen eso, son de carácter dócil, pero un Head Coach que busque trascender debe estar listo para saber canalizar esos conflictos al bien del equipo.

En estos días se comenta la situación de Le'Veon Bell. Los 49ers suenan como el equipo con más posibilidades de traerlo, fuera de los Steelers. Dudo mucho que siquiera se haga el acercamiento.


A Shanahan le falta eso. Tiene el conocimiento y la calidad para ser coach excepcional, pero debe ir más allá de ello. Romper su esquema y confiar en jugadores que puedan generarle retos. El conflicto es tan solo una necesidad de revolucionar... de cambiar. Shanahan deberá entenderlo porque a veces hay que ir a aguas desconocidas para llegar a nuestro destino, y habrá tormentas que no podremos evitar... y al lidiar con ellas, te vuelves un mejor capitán.



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